A sólo 233 km de la ciudad de Mendoza, hacia el sur, se encuentra el departamento de San Rafael. Pocos sitios en el mundo tienen todas las facilidades que San Rafael ofrece para la práctica del turismo aventura en Mendoza. No sería exagerado decir que San Rafael lo tiene todo: montañas, valles, cañones y rápidos, donde los amantes del turismo ventura sabrán encontrar el escenario ideal para la práctica de este tipo de actividades. Pero, una excursión que se destaca por la emoción, la belleza de los paisajes, y el desafío que ofrece el río es el descenso en rafting por el río Atuel, a lo largo del valle Grande.
Este segmento del río también es conocido como “aguas blancas”, por la espuma que se forma con la correntada. Año tras año miles de entusiastas desean probar suerte a bordo de botes semirrigidos en una de las locaciones más codiciadas a nivel mundial. Muchas empresas operan en el área, todas ellas ofreciendo transporte hasta el sitio donde se inicia el recorrido, y todo el equipamiento necesario para que este momento de diversión cuente con toda la seguridad necesaria.
En cuanto a la práctica del rafting en San Rafael, no hay temporada baja, pues todo el año es posible probar suerte en las aguas blancas. El caudal se torna descendiente entre los meses de abril y septiembre, alcanzando el máximo volumen durante la temporada estival. El nivel de dificultad varía de acuerdo al volumen del río y el sector seleccionado para la práctica del rafting, por lo general siendo de II y III, es decir moderado.
La vista del río Atuel es una de las más hermosas del planeta, por la coloración típica de sus aguas. Debido a que las mismas son producto de los deshielos andinos su pureza es máxima, pero es el contenido mineral lo que le da ese color turquesa particular. Practicar rafting en el río Atuel puede llegar a convertirse en una experiencia sumamente reveladora para grupos humanos, como equipos de trabajo o miembros de una empresa, quienes aprenderán la lección más importante que este río puede enseñarles: que sólo mediante el trabajo en equipo y la coordinación de los esfuerzos será posible llegar a buen puerto. El río alterna rápidos electrizantes con remansos tranquilos, que dan la posibilidad de recuperarse y ganar nuevas energías. Definitivamente se trata de una de las experiencias de turismo aventura en Mendoza más fascinantes.